La presencia de los escolapios en Bolivia comenzó en 1991, con la fundación de una comunidad en Anzaldo, dedicada al trabajo con laicos y al servicio de las comunidades indígenas. El 26 de enero de 1992, el P. Francisco Gutiérrez inició la misión pastoral, que se fortaleció a lo largo de ese mismo año con la llegada de los padres Adelio Pagnini y Carlos Moreno, que se instalaron en la casa parroquial restaurada. La misión pastoral comenzó con la llegada de los primeros religiosos, que se hicieron cargo de la parroquia local, atendieron a más de 160 comunidades campesinas quechuas y pasaron a dirigir el colegio público de la región. El crecimiento de la acción educativa impulsó el aumento del número de estudiantes y la construcción de un internado para atender las demandas formativas.
Con el apoyo de los laicos de las Escuelas Pías de Andalucía y, posteriormente, de la Red Itaka - Escolapios, la misión se expandió y se fortaleció a lo largo de los años. Actualmente, la presencia escolapia está consolidada en cinco localidades, reuniendo unidades educativas, parroquias, residencias estudiantiles, Centros Calasanz y grupos del Movimiento Calasanz, reafirmando el compromiso con la educación, la evangelización y la promoción social junto a las comunidades atendidas.

